Valle del Alberche y Pinares

Valle del Alberche y Pinares (Ávila)  El Valle del Alberche y Pinares (Ávila) es una comarca turística por excelencia, muy próxima a Madrid y llena de belleza y contrastes constatables desde cualquier punto, tanto por la variable altitud (desde los 1500 m. en la Cañada hasta los 760 m. en Cebreros), como por el clima, agradable y generoso (aunque distinto y variable según que punto de la comarca).

  Situado al este de la provincia de Ávila, en la vertiente sur de las sierras Paramera y Malagón y nordeste de Gredos, y como su nombre indica , en el valle que provoca el río Alberche, este valle del Alberche es estrecho y granítico, discurre entre gargantas y zonas verdes de gran belleza que colaboran a hacer del Alberche el principal afluente del Tajo. En su zona nororiental se sitúa la comarca denominada Pinares-Bajo Alberche. El paisaje se muestra lleno de variados contrastes: granito, pastizales y matorrales junto con extensiones de pinos y robles. El acceso a esta zona es fácil tanto desde Ávila como desde Madrid. Aunque su economía descansa fundamentalmente en el turismo, cuenta también con recursos agrícolas, ganaderos, forestales y alguna que otra pequeña industria.

   Antes de reseñar la importancia artística e histórica de sus pueblos, que la tienen, y abundante, hay que señalar el gran atractivo turístico que el clima, las aguas y la generosa Naturaleza ofrecen en esta comarca. Son abundantes las zonas de baño (sobre todo en el curso del río Alberche), con excelentes playas, merenderos... lugares para practicar todo tipo de deportes (natación, surf, piragüismo, vela, golf...), variadas las actividades que la geografía de la comarca permite realizar (senderismo, ciclismo de montaña, rutas ecuestres, quads), importantes los enclaves ecológicos de los que la zona goza (el Valle de Iruelas, declarado Reserva Natural en 1997 y Zona de especial protección para las aves: "ZEPA", donde se encuentran las mayores poblaciones de Buitre Negro de Europa, también está declarado ZEPA El Hoyo de Pinares, y de gran belleza e importancia ecológica resultan El Pinar de Hoyocasero y el Castañar del Tiemblo), bien organizados y dispuestos los camping y casas de turismo rural, sabrosos y sanos los alimentos y productos autóctonos que se pueden degustar, y muy amables y hospitalarias las gentes. (Navaluenga está galardonada con el premio C de Turismo de Castilla y León en el año 1998).

  Durante el verano, celebren los pueblos sus fiestas patronales o no, existen atracciones y eventos estivales (actuaciones culturales y musicales, cines de verano, terrazas al aire libre etc.), todo para que la noche sea el perfecto broche final de días plenos. Por todo ello, estos lugares multiplican su población en verano, y son elegidos como segundas residencias por muchísimas personas, lo cual no es de extrañar, pues resulta difícil evitar tanta belleza, encanto y diversión. Prácticamente todos los pueblos de esta comarca escogida por el turismo son núcleos importantes y centros de interés, casi todos rodeados de chalets, a modo de segunda vivienda de las gentes, la mayoría procedentes de Madrid, algo que no es de extrañar debido al benévolo clima, a los encantos populares de todos y cada uno de los lugares y al esplendor que en estos parajes la naturaleza hace sentir.

  A lo largo de su curso el Alberche depara, además de bellos paisajes (vegetación de ribera: alisos, fresnos, sauces, mimbreras, chopos, nogales, robles, pinos, la increíble centenaria alameda de Navaluenga, de visita casi obligada) y una interesante y abundante fauna (buitres, águila imperial, comadrejas, nutrias, garzas, aves acuáticas, galápagos, herrerillos, rabilargos, milanos...), numerosas oportunidades de sumergirse en sus aguas. Los baños durante el verano; en las piscinas naturales, en las charcas que se descubren a lo largo del río, en el embalse del Burguillo..., suponen un aliciente en la comarca, dada la limpieza de los ríos y gargantas que nutren el río Alberche, y que hacen de sus aguas recursos que luego sirven a los pueblos aguas abajo. Las zonas de baño se encuentran señalizadas y dispuestas para merendar. El agua conlleva también la posibilidad de realizar todo tipo de deportes acuáticos: surf, vela, piragüismo, motos acuáticas, etc. Sin olvidar la pesca, pues en esta comarca y en sus limpios arroyos habitan truchas, barbos, bogas, cachos, bermejuelas, carpas, carpines, gobios e incluso cangrejos de río.

  No solamente el agua proporciona confort y placer a esta comarca; también pueden realizarse rutas a caballo, bici de montaña, senderismo, golf, parapente... además, la convivencia durante años con el turismo (Navaluenga obtuvo premio C de Turismo Castilla y León en 1998) conlleva la oferta de todo tipo de servicios de turismo rural (casas, restaurantes, alojamiento, camping, etc.) y todo tipo de diversiones y entretenimientos.

  Algunos de los enclaves ecológicos más importantes de la provincia se enmarcan en esta zona; es el caso del Pinar de Hoyocasero, de suma importancia botánica, del Castañar del Tiemblo y del Valle de Iruelas, declarado Reserva Natural en 1997 y zona de especial protección para las aves (ZEPA). Goza el Valle de Iruelas de una de las mayores poblaciones de Buitre Negro de Europa, así como de gran variedad de flora y fauna, también cuenta con un Centro de Interpretación de la Naturaleza, con un importante núcleo de Turismo Rural y con camping. Otra zona ZEPA encontramos en la misma comarca en la localidad de Hoyo de Pinares.

  Mención especial merece la gastronomía: productos autóctonos tradicionalmente cocinados según el austero carácter castellano: judías (verdes, secas, judiones), patatas, las carnes de vacuno, cochinillo, cordero y cabritillo, cerezas, manzanas, los muy famosos Melocotones del Alberche, destacan por su frescura y sabor. Hay que añadir que dichos alimentos se producen, la mayoría de las veces, de forma tradicional. Pero para que se degusten de verdad deberán regarse con los caldos que ofrece la comarca: los vinos de Cebreros.

  Durante los meses estivales estos pueblos celebran sus tradicionales fiestas de verano -generalmente en torno a la Virgen de Agosto y la Virgen de Septiembre-, llenas de bullicio y animación, sin embarago, haya fiestas o no, no faltan atracciones y eventos veraniegos (actuaciones culturales y musicales, cines de verano, terrazas, discotecas al aire libre...) todo para que la noche se convierta en el perfecto colofón de días intensos.

  Para completar tal amalgama de ocio y de naturaleza, esta comarca se nutre de manifestaciones artísticas, reflejo de su Historia. La huella de Isabel la Católica y de su hermano Enrique IV de Trastamara se dejan ver en el Tiemblo, en los famosos toros de Guisando (figuras zoomorfas de origen celta). En Cebreros encontramos el convento de los Jerónimos, (donde tuvo sede el Santo Oficio de la Inquisición). Cebreros gozó de gran desarrollo en el S. XVI al ser zona de paso del camino imperial Toledo-Valladolid de viajeros y ganado. Y ya que estamos en Cebreros, hay que mencionar sus celebérrimos carnavales, que la villa mantuvo incluso en época de prohibición. Poderío y abolengo muestra Las Navas del Marqués, que cuenta también con un verdadero lujo turístico: el complejo señorial de la Ciudad Ducal (agua y centenarios pinares). Historia y arte en la sorprendente Abadía de Burgohondo. Pero estos son sólo unos ejemplos, el Arte y el encanto se desparrama por todos y cada uno de sus pueblos (Navarrrevisca, Serranillos, Navaluenga... por citar algunos), que se deben descubrir y visitar, porque el carácter hospitalario y agradable de sus gentes harán sentir al turista mejor que en su propia casa.

  Zona de vuelo: situada a lo largo de la cuenca del río Alberche, en un amplio valle en que se sitúa el Pantano del Burguillo. Está constituida por dos despegues de orientación sur en El Barraco y Arrebatacapas (Cebreros), distantes entre sí 25 kms. aprox., con acceso rodado hasta los propios despegues por caminos forestales.

  Esta zona cuenta con todas las orientaciones posibles, en un paisaje diverso en el que se pueden sobrevolar pinares, pueblos, pantanos, etc. Además tiene la ventaja de la proximidad del Pantano del Burguillo con sus agradables playas, donde se pueden practicar todo tipo de deportes náuticos, se puede acampar, hacer trekking y tomar el sol, entre otras muchas cosas. El Tiemblo, Cebreros, El Barraco y Navaluenga son los pueblos más importantes de la zona, contando con todo tipo de infraestructura hostelera, un agradable ambiente juvenil y veraniego. Durante toda la temporada tiene gran ambiente de vuelo, siendo habitual la presencia de deportistas.

  En el nacimiento del Alberche obligado es nombrar poblaciones tan bellas como SAN MARTIN DE LA VEGA DEL ALBERCHE, GARGANTA DEL VILLAR y CEPEDA DE LA MORA, con parajes tan sugerentes como las Cuevas del Maragato, que inspiraron al mismísimo Goya.

  EL BARRACO. La casa municipal del Barraco data de 1565 y en ella luce airoso el escudo de don Juan de Águila, capitán de Felipe II, también puede admirarse la Iglesia, del s. XVI. El nombre de "Barraco" parece provenir de un verraco celta hallado en esta villa. En el Barraco ha florecido en los últimos años una interesante industria peletera, y el pueblo entero aparece salpicado de tiendas donde pueden adquirirse artículos de piel de gran calidad. Del Barraco al Tiemblo llegamos atravesando el embalse del Burguillo, zona de veraneo repleta de chalets.

  En el pantano del Burguillo, además de darse un buen baño, tomar el sol y comer en los abundantes merenderos y restaurantes, se pueden practicar deportes acuáticos -surf, motos acuáticas, vela, piragüas...- y disfrutar del paisaje, que según desde que punto se contemple llega a recordar a los fiordos noruegos. Rodeando a través del muro de contención el embalse del Burguillo llegamos al Valle de Iruelas, antes mencionado, paraje ecológico sin par, bien equipado para el turismo rural (colonia de casas rurales, camping y centro de interpretación de la naturaleza).

  El TIEMBLO es una de las poblaciones que multiplica su población en verano, y también lugar elegido por la historia. La Iglesia parroquial tiene aspecto de fortaleza, lo cuál no deja de llamar la atención, y data del S. XVI. Los famosos Toros de Guisando son figuras zoomorfas labradas en granito y de origen celta. Los típicos verracos. Mucha tinta se ha vertido sobre estas figuras; sintetizando diremos que algunos representan toros y otros cerdos o jabalíes, y que su función podría ser de origen mágico-religiosa (como totems protectores del ganado), o bien tratarse de monumentos funerarios, de indicadores de caminos o de señalizadores fronterizos. En este lugar Isabel la Católica fue reconocida heredera de Castilla por su hermano Enrique IV (1468), quién de esta manera renunciaba a la paternidad de su supuesta hija Juana, llamada la Beltraneja, ya que las malas lenguas atribuían a don Beltrán de la Cueva la paternidad biológica de Juana. Frente a los toros, el Convento de Guisando, fundado por Enrique IV. Se conservan restos de la capilla gótica y el claustro del convento. 

  En las inmediaciones del Tiemblo, se encuentran El Charco del Cura y el Castañar del Tiemblo, y para darse un baño: las Cruceras. 

  CEBREROS es famoso por sus vinos (uva albillo, sol y buenas temperaturas). La Iglesia parroquial se le atribuye a Herrera, pero lo que más llama la atención en Cebreros el Museo de Adolfo Suárez y la Transición, recientemente inaugurado para el deleite de los visitantes. Curiosa resulta la picota de piedra, una de las pocas que quedan en España. Es de destacar en Cebreros sus famosos carnavales. A las afueras una hermosa ermita en perfecta armonía con el paisaje: la ermita de Valsordo (S. XVI) y, muy cerca, los puentes medievales.

  BURGOHONDO hace honor a su nombre (Burgo del fondo). Goza de un particular microclima que hace posible una enorme profusión de frutas y legumbres. Sorprende la Abadía de Nuestra Señora de la Asunción, de origen románico, su Iglesia es del más puro estilo románico del S. XII, y una de las más antiguas de Ávila.

  NAVALUENGA, que en los meses estivales llega a triplicar su población, es un pueblo eminentemente turístico. Este pueblo es pionero en la provincia en instalaciones de turismo rural y empresas de turismo activo. Goza en la actualidad de un magnífico campo de Golf, piscinas naturales, de buenas rutas para practicar senderismo y de una excelente gastronomía.

  Bellos lugares son NAVARREVISCA, SERRANILLOS que sigue celebrando con gran animación sus fiestas del Vítor en verano y en invierno. HOYOCASERO es uno de los pueblos más altos de Ávila y posee un bello enclave ecológico: EL PINAR DE HOYOCASERO, de especial importancia botánica y con flora endémica. NAVALSAUZ, donde nació Francisca Sánchez, compañera y musa de Rubén Dario, NAVALACRUZ, de pura arquitectura serrana, SAN JUAN DE LA NAVA, NAVARREDONDILLA, NAVATALGORDO, SAN JUAN DEL MOLINILLO, NAVALMORAL DE LA SIERRA, VILLANUEVA DE ÁVILA o NAVAQUESERA..., lugares para recorrer sin prisa y recrearse, entre sus calles, con su paisaje, con sus prados, con sus vistas, con sus sierras. A la altura de San Juan del Molinillo y Navandrinal se eleva la sierra del Zapatero, de belleza singular. 

  En NAVALOSA impresionan sus "chozos" de piedra y piornos. 

  En esta misma comarca, más identificado como tierra de Pinares, bellos lugares como EL HOYO DE PINARES, otro importante núcleo veraniego, con un extenso pinar, también declarado ZEPA, bella Iglesia y restos de una Calzada Romana. En NAVALPERAL DE PINARES existe un Museo Etnológico de gran interés. SAN BARTOLOMÉ DE PINARES, conserva la tradición de celebrar las fiestas de "Las Luminarias" la noche de San Antón (enero). El mismo nombre de LA CAÑADA hace alusión claramente a lo que fue su origen, una cañada real.

  LAS NAVAS DEL MARQUÉS, interesante y próspera villa, merece una reseña especial. Fue el primer marqués de las Navas don Pedro Dávila y Zuñiga, quién mandó construir el Castillo-Palacio de Magalia hacia mediados del s.XVI. La historia del castillo es azarosa, actualmente sirve para la organización de cursos, congresos, seminarios, conferencias..., cuenta este castillo con su propia leyenda. Los primeros marqueses de las Navas también mandaron edificar el Convento de Sto. Domingo y de San Pablo (S. XVI), de estilo herreriano y de historia igualmente azarosa. Interés también tiene la Iglesia parroquial de San Juan Bautista (S. XIV-XV), que alberga en el coro un órgano musical del S. XVII, y la Ermita del Santísmo Cristo de Gracia (S. XV-XVI). del S. XX es la Iglesia de Nuestra Sra. de la Asunción. A unos 2 km. de Las Navas se extiende, majestuosa, la Ciudad Ducal, una confortable urbanización de lujo cuyos chalés se asientan entre bosques de enormes pinos y cuidados senderos. Los Duques de Medinaceli -promotores de la Ciudad Ducal- dotaron al lugar de variedad de plantas, lago con embarcadero, fuentes, pabellón de caza, mirador etc., y su extraordinaria Torre de Vigilancia, construida por artistas de la escuela de Eiffel. Desde las Navas se accede a un apartado y bello pueblo, durante el invierno flanqueado por las nieves, PEGUERINOS, lugar pintoresco y de bonitas vistas.

  En NAVALOSA encontramos bellas muestras de Artesanía popular: los típicos sombreros de paja y telares que perduran a través del tiempo. 

  Durante los meses del Otoño se produce un peculiar turismo: el Turismo Micológico, dada la gran variedad de setas que proporciona la comarca del Alberche-Pinares.