Guía turística de Ávila.

  En nuestra provincia hay numerosos pueblos que pueden visitarse para disfrutar en cada unos de ellos de una serie de atractivos turísticos que vamos a describir a modo de guía turística de Ávila:

  Arenas de San Pedro: Capital del Valle del Tiétar, allí merece la pena visitar el Castillo de la Triste Condesa, el Palacio del Infante Don Luís, la Picota, el barrio del Canchal, el puente Medieval o la iglesia parroquial. En sus alrededores, las Cuevas del Águila y el Santuario de San Pedro de Alcántara.

  Candeleda: A los pies del Almanzor, merece la pena visitar su casco antiguo repleto de casas encaladas con balcones de madera, la ermita de San Blas, la parroquia, el antiguo hospital, etc. En sus alrededores, el castro celta de El Raso, el santuario de Chilla, numerosas gargantas de aguas cristalinas y parajes naturales.

  Guisando: Declarado Conjunto Histórico Artístico, destaca la arquitectura popular típicamente serrana que pervive en su casco urbano; la Fuente Grande; la Casita Blanca y la iglesia parroquial. En sus alrededores, multitud de parajes demuestran que la sierra de Guisando ofrece el Gredos más agreste y salvaje, en invierno incluso a veces inaccesible.

  Mombeltrán: Capital de la subcomarca del Barranco de la Cinco Villas, su patrimonio histórico refleja su noble pasado. Merece la pena visitar su afamado Castillo, el Hospital de San Andrés, la Iglesia de San Juan Bautista, la ermita de la Soledad, la cruz del rollo, etc. En sus alrededores, la belleza natural del Barranco de las Cinco Villas, una zona ideal para la práctica de cualquier deporte en contacto con la naturaleza.

  La Adrada: Pueblo de gran belleza que posee un castillo monumental, una importante iglesia, cinco puentes medievales, la ermita de La Yedra y casas Blasonadas a lo largo de la Calle Larga. En sus alrededores, hermosas chorreras de agua como las del Charco de la Hoya o la Yega.

  Piedralaves: Situado en el Alto Tiétar, allí hay que visitar la Cruz de los Enamorados, la Iglesia de San Roque, la de San Antonio de Padua, la primitiva Iglesia de la Concepción, el Ayuntamiento y la garganta de Nuño Cojo. En sus alrededores, la piscina natural.

  Sotillo de la Adrada: Pueblo más grande del Alto Tiétar, allí merece la pena visitar la Parroquia de la Santísima Trinidad, la ermita de Nuestra de Señora de los Remedios, la Fuente de los Cinco Caños, etc. En sus alrededores, la presa del Pajarero y las rutas por el puerto de Casillas.

  Arévalo: Capital de la Moraña y tierra del cochinillo, el esplendoroso pasado de Arévalo se aprecia en sus calles. Merece la pena visitar su Castillo, la plaza del Arrabal, el conjunto de iglesias mudéjares, la casa de los Sexmos, el puente de Medina, el Museo del Cereal, etc. En su entorno, la laguna morañega y la laguna de El Oso.

  Madrigal de las Altas Torres: Cuna de Isabel la Católica, de su pasado histórico dan fe sus múltiples monumentos: la muralla, la Iglesia de San Nicolás de Bari, la de Santa María, el Palacio de Juan II (casa natal de la reina y convento), el Real Hospital, etc. Y cerca, la Iglesia de Blasconuño de Matacabras.

  Fontiveros: Cuna del gran místico San Juan de la Cruz, merece la pena visitar la iglesia dedicada al santo, así como la de San Cipriano; el palacio de Don Jerónimo Gómez de Sandoval; el convento de las Monjas, el Convento de Santa Catalina, etc. En los alrededores, localidades como Donjimeno o Fuente El Sáuz.

  Piedrahíta: Su historia entronca con la de la Casa de Alba, de ahí que uno de sus monumentos sea el Palacio de los Duques de Alba. También hay que visitar la Plaza Mayor, la iglesia, el Convento de las Carmelitas Descalzas, la Torre del Reloj, etc. En su entorno, Bonilla de la Sierra, Villafranca, etc.

  El Barco de Ávila: Además de degustar sus afamadas judías, merece la pena visitar el Castillo de Valdecorneja, el Puente Románico, la calle Mayor, la iglesia parroquial, la Plaza Mayor, la ermita de San Pedro del Barco, la Casa del Reloj, la muralla y su puerta del Ahorcado. En sus alrededores, un bella comarca.

  Hoyos del Espino: Situado a escasos kilómetros de la plataforma, esta cercanía con le principal punto de acceso al Macizo Central de Gredos ha hecho posible el gran despegue turístico del municipio. En su casco urbano, hay que visitar la iglesia parroquial, le ermita de Nuestra Señora del Espino y el Puente del Duque. En los alrededores, los parajes del Tormes recién nacido, la Laguna del Cantagallo, Siete Fuentes y mil alternativas de ocio activo en pleno contacto con la sierra que domina el paisaje.

  Navarredonda de Gredos: Merece la pena visitar la iglesia, el Puente Romana, el Parador Nacional de Gredos y, en su entorno, el nacimiento del río Tormes y un sinfín de rutas por la Sierra de Gredos.

  San Juan de Gredos: Municipio formado por tres pueblos: La Herguijuela, Navacepeda de Tormes y San Bartolomé de Tormes, en los que destacan sus iglesias parroquiales y sus rincones típicos serranos. En sus alrededores, el Paraje del Charco de las Paredes sobre el río Tormes.

  San Martín de la Vega del Alberche: Destacan la iglesia de Nuestra Señora de la Piedad y la de San Martín Obispo, la fragua, el potro de herrar, el puente de Arriba, el puente Herrán, el puente Viejo, toda la arquitectura típica que pervive en el casco urbano, en la que destacan las majadas, los corrales, los portones, los molinos, etc. En sus alrededores, se encuentra el nacimiento del río Alberche.

  Cebreros: Además de probar sus vinos y de disfrutar de su Carnaval, no hay que dejar de visitar la iglesia parroquial dedicada a Santiago; la Iglesia Vieja, en la que se construirá el Museo de Adolfo Suárez y la Transición por ser este el pueblo que le vio nacer. Además, en Cebreros destacan la Picota, el Puente de Valsordo y la ermita de la Virgen de Valsordo. En sus alrededores, se puede practicar parapente en el Puerto de Arrebatacapas, senderismo en el entorno natural cebrereño y otros tantos deportes en contacto con la naturaleza.

  El Tiemblo: Además del pantano de El Burguillo, hay que visitar la iglesia, la ermita de San Antonio, el Ayuntamiento, los hornos de las Tinajas. En su entorno, los Toros de Guisando, el Castañar de El Tiemblo y un sinfín de rutas naturales.

  El Hoyo de Pinares: Rodeado de un mar de Pinos, hay que visitar la iglesia de San Miguel Arcángel, así como los rincones y calles típicas. En los alrededores, restos de la antigua ermita de Navaserrada, merendero y embalse de Becedas.

  El Barraco: En el casco urbano, hay que visitar el Ayuntamiento, la iglesia parroquial y la ermita de la Piedad. En el entorno, el pantano de El Burguillo y el Puente del Visillo, los despoblados medievales y Puente Nueva, entre otros lugares emblemáticos del municipio.

  Las Navas del Marqués: En el casco urbano hay que visitar el Castillo de Magalia, el convento de Santo Domingo y San Pablo, la iglesia de San Juan, la de Nuestra Sra. de la Asunción y la ermita del Cristo de Gracia. En sus alrededores, repletos de pinares, sobresalen la Ciudad Ducal y su lago, así como numerosos parajes en los que practicar senderismo.

  Navaluenga: Situado a la orilla del río Alberche, hay que visitar la iglesia parroquial, el Puente Románico, el potro de herrar, las ermitas de la Merced y de San Isidro, las distintas fuentes y pozos. En los alrededores, gargantas de Pañaltar y de Lanchamala, castañar de la Pedriza, piscina natural, rutas de senderismo y bicicleta.

  Navalperal de Pinares: Merece la pena visitar la plaza Mayor, la iglesia parroquial y el Museo Etnográfico "El Lavadero", abierto en invierno los viernes de 17 a 19 horas y los sábados, domingos y festivos de 12 a 14 y de 17 a 19 horas. En los alrededores, excursiones por el Alto de la Lancha, pico de Valdihuelo, etc.

  Burgohondo: Tierra de exquisitos melocotones donde hay que visitar la Abadía, el puente de Puente Arco, la ermita de San Roque, la ermita de los Judíos, la Plaza Mayor cuadrada. En sus alrededores, numerosas zonas de baño en el río Alberche, Puente Nueva, Tabla de los Abades y rutas de senderismo.

  Hoyocasero: Merece la pena recorrer sus calles típicas y visitar la parroquia de San Juan Bautista y la ermita del Cristo. Pero sobre todo su pinar, un pequeño bosque de pinos rodeado de robles en el que se encuentra una de las concentraciones más espectaculares de plantas vasculares pertenecientes a óptimos ecológicos diferentes de España, son más de 500 especies botánicas.

  Chamartín de la Sierra: Situado en la Sierra de Ávila, lo más destacado de su patrimonio es el castro vetón, en el que sobresale su campo de piedras hincadas. Además, posee un aula arqueológica. En los alrededores, la subida la cerro Gorría.

  Solosancho: Hay que visitar las iglesias parroquiales de Solosancho y Villaviciosa, el Castillo de Villaviciosa. En los alrededores, el castro vetón de Ulaca, con su altar de los sacrificios; el Castillo de Manqueospese, el despoblado visigodo de Navasangil, el merendero de Riatas.

  Muñana: Capital de la comarca del Valle de Amblés, de la que destaca su industria chacinera, hay que visitar su iglesia, su ermita de Ntra. Sra. de la Zarza y su ermita de Ntra. Sra. de Fuentes. En los alrededores, el Centro de Interpretación del Valle de Amblés (Muñogalingo) y pueblos de la zona.

  Villatoro: Se puede visitar al iglesia parroquial de Villatoro, los tres verracos celtas situados en la Plaza Mayor, el Castillo y el Ayuntamiento. En sus alrededores, la belleza de su monte, comienzo del Valle de Amblés donde nace el río Adaja, contrastando con los piornales y enebrales rastreros y ausencia casi total de vegetación arbórea en la cara sur, donde se encuentra el pico más alto de la Paramera, la Serrota (2.294 metros).